¿Debiera existir un ranking para medir el valor de un abogado del siglo XXI?

El nivel de competencia en el mundo de los estudios de abogados, la dificultad de sostener clientes y mantenerlos fieles, la competencia de precios, el crecimiento de la cantidad de oferentes de servicios jurídicos, hacen que el abogado destacado tenga que tener características y condiciones nuevas para destacar y ser, por tanto, valorados por los socios del estudio y por el mercado.

Ya no basta solamente con conocer las leyes que pueden afectar a los clientes, pues se necesitan más capacidades y habilidades para que un abogado sea un aporte efectivo al desarrollo de los estudios y la satisfacción de los clientes. Los abogados talentosos y destacados deben poseer más habilidades que antaño.

Es aquí donde nace la pregunta: ¿Pudiese existir un ranking interno para evaluar de manera más objetiva el talento y las capacidades profesionales de los abogados en un estudio?

Los reales requerimientos de un estudio hacia sus profesionales indican que las dimensiones sobre las que debe ser evaluado y medido un abogado hoy en día son:

  1. Capacidad para tener un desempeño de excelencia ante el cliente. Los medios de evaluación deben incluir un sistema que permita reconocer a un abogado de excelencia profesional que considere:
  • Visibilidad y prestigio creciente del profesional.
  • Orientación clara hacia el cliente para satisfacerlo. Conocer la necesidad del cliente.
  • Liderazgo e influencia interna y aplomo para enfrentar al cliente.
  • Calidad y rigor profesional con conocimiento y experiencia creciente.

 

  1. Capacidad para ser eficiente en el trabajo manteniendo altos niveles de calidad. Se mide fundamentalmente a través de la capacidad de facturar horas en el tiempo.

 

  1. Capacidad para captar clientes y aportarlos al estudio. Esto se mide por los niveles de facturación por clientes aportados al estudio.

 

  1. Tener capacidad de aportar al estudio en otras dimensiones que generen valor. Entre ellas:
  • Aportes a la innovación interna.
  • Artículos o publicaciones ad hoc.
  • Autoformación.
  • Aportes para mejorar el funcionamiento del estudio.
  • Ponencias en actividades masivas que den renombre al profesional y al estudio.
  • Participación en comités que aporten al desarrollo del estudio.
  • Figuración en medios de comunicación, etc.

 

Es conveniente elaborar un ranking interno que permita reconocer de manera más objetiva a un profesional de excelencia y destacado.

En definitiva un profesional de excelencia debe lograr sustentar su prestigio ante la sociedad y también internamente (ante los socios y pares) incorporando todos los elementos descritos, lo cual genera altos niveles de exigencia profesional para destacarse.

Finalmente, el ranking permite reconocer de manera objetiva los profesionales destacados dentro del estudio y evita percepciones personales subjetivas. Sin ranking se debilita la formación profesional y se hace vulnerable la atracción, desarrollo y promoción de talentos.

El futuro de un estudio siempre estará depositado en la calidad de sus equipos y en la capacidad de administrar y generar los espacios para que los talentos emerjan aportando al desarrollo del estudio. El ranking ayuda a reconocer los talentos.